Valencia lugares bonitos (B-4)

La Ciudad de las Artes y las Ciencias, ese rincón de Valencia que nunca se ve igual

Los que vivimos en Valencia estamos acostumbrados a pasar cerca de la Ciudad de las Artes y las Ciencias y verla formando parte del paisaje, casi como si siempre hubiera estado ahí. Pero basta con detenerse un momento, caminar junto a sus edificios y mirar alrededor con calma para darse cuenta de que sigue siendo uno de los lugares más especiales de la ciudad.

A mí lo que más me gusta es que cambia muchísimo dependiendo de la hora. Por la mañana tiene una luz limpia, muy valenciana, que se refleja sobre el agua y hace que los edificios parezcan todavía más blancos. Al atardecer ocurre justo lo contrario: las sombras se alargan, el cielo empieza a coger tonos cálidos y todo el conjunto tiene un aspecto completamente diferente.

La zona invita mucho a caminar sin tener un plan concreto. Puedes empezar cerca del Palau de les Arts, continuar junto al Hemisfèric y acabar prácticamente sin darte cuenta delante del Museu de les Ciències o acercándote al Oceanogràfic. Entre medias siempre hay gente paseando, familias, corredores, turistas haciendo fotografías y valencianos que simplemente aprovechan el antiguo cauce del Turia para desconectar un rato.

Una de las cosas curiosas de la Ciudad de las Artes y las Ciencias es que, aunque sus edificios son enormes, no da sensación de agobio. Hay mucho espacio abierto, agua, cielo y zonas por las que caminar. Quizá por eso funciona tan bien tanto para quien viene a Valencia por primera vez como para quienes llevamos años viviendo aquí.

También es uno de esos lugares que resulta difícil explicar únicamente con fotografías. Las imágenes muestran la arquitectura, pero no transmiten del todo la sensación de estar allí, especialmente cuando el cielo está despejado y los reflejos aparecen sobre las láminas de agua. En esos momentos parece que una parte de Valencia se haya vuelto futurista sin perder del todo ese ambiente tranquilo que tiene la ciudad.

Además, su ubicación tiene algo especial. Está integrada dentro del Jardín del Turia, uno de los espacios que más utilizamos los valencianos para pasear, hacer deporte o desplazarnos de una parte de la ciudad a otra. Eso hace que la Ciudad de las Artes no sea únicamente un conjunto pensado para el turismo, sino también un lugar que forma parte de la vida cotidiana de Valencia.

Quien venga a conocerla debería dedicarle tiempo. No solamente entrar en sus edificios, sino recorrerla por fuera, cruzar sus pasarelas, sentarse unos minutos junto al agua y verla desde distintos puntos. Hay rincones desde los que parece un lugar completamente diferente.

Valencia tiene playa, barrios históricos, plazas llenas de vida y muchísimos lugares con personalidad, pero la Ciudad de las Artes y las Ciencias se ha ganado un sitio propio. Es moderna, reconocible y espectacular, pero al mismo tiempo, para quienes vivimos aquí, ya forma parte de esa imagen cotidiana de la ciudad que muchas veces solo valoramos de verdad cuando alguien que viene de fuera nos recuerda lo impresionante que es.c

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